martes, 13 de octubre de 2009

Confesiones sentimentales de una polilla. Parte 1ª







Si fuese a escribir todo lo bien que me ha ido en temas del corazón, me sobra blog para dar y regalar, así que mejor me voy a quejar de lo mal que he escogido hasta ahora a los “señores polillos”. -Todos los nombres son fictícios... que quede claro, ^_^ -


Mi currículo sentimental empieza pronto (y mal). Acto I. Soy una inocente criaturita de cuatro años y estoy en el parvulario, peleándome con un trozo de arcilla que no quiere dejarse moldear y, en vez de llevarle a mi papá un cenicero como regalo del día del padre, le voy a llevar un cagarro pintado con muchos colorines (supongo que esta cagarruta artística le encantó, eso sí). Mientras estoy concentrada –con la lengua fuera, que en mí eso significa “concentración plena”-, viene mi amiguito Daniel P. y me planta un beso casi de tornillo. Acto seguido, Pequeña Polilla le arrea un tortazo lleno de barro a su amiguito. Le dejo la imprenta marrón de mi manita en su carita, a través de las gafas de pasta roja de Daniel P. se ven sus ojillos llorosos… Y me llevo mi primer mini-castigo: la “senyoreta” Marta no me pone de cara a la pared porque siempre he sido muy buena nena, pero me castiga haciendo que le dé un besito de amigos a Daniel P. y que le prometa que nunca le voy a pegar a ningún niño que me dé un mimito así. Peque P. dice que ni loca le da un beso a un niño, que su madre le ha dicho que los bebés se hacen cuando un niño besa a una niña, y que ella pasa de tener un crío a su cargo, que lloran mucho y te quitan todos los juguetes, que para eso ya tiene en casa a su hermano menor, Jandrito. La “senyoreta” Marta se queda a cuadros y me levanta el castigo sin que yo lo haya cumplido. La pobre mujer debe de pensar que ya tengo bastante con semejante trauma infantil que me ha metido mi santa madre.

Acto II.

Tengo unos diez años y ya he aprendido que no voy a ser madre por muchos besos que dé… un alivio, oye. Ahora soy una niña muy tímida, tengo tres amigas y dos amigos. No nos mezclamos ni en el recreo porque aún nos dura la época esa de “las niñas con las niñas y los niños con los niños” como cantaba el “tontolaba” de Esteso-. Los niños son Daniel P. (el pobrecico mío que se llevó el guantazo) y Marc. Marc es el más guapete de clase, el más alto, calladito y buen niño, nunca me ha querido levantar la falda ni me ha tirado de la coleta, así que directamente ya lo convierto en “persona de confianza”. Los niños aún pasan de nosotras, pero las niñas queremos jugar a “el conejo de la suerte ha salido esta mañana […] tú besarás a quién te guste más”. Yo, por supuesto, me muero de ganas por jugar a esta tontería, pero no se lo digo a nadie, ni juego nunca porque sería una “fresca” como la Luci y sus amigas. ¿Cómo puedo acercarme más a Marc? ¡¡Ya lo sé!! Él se queda cada día a comer en el colegio, así que le diré a mi madre que me deje quedarme también en el comedor. Por supuesto, no me quedo sola, sinó que llevo a Jandrito adosado a mí. Después de la hora de comer, tenemos un buen rato de recreo antes de las clases de la tarde, así que hago que Jandrito vaya dónde está Marc y le diga de jugar juntos a basket. Los niños mayores dicen que Jandrito es muy pequeño aún: tiene sólo siete años y la pelota de basket le podría dar en la cabeza y dejarlo tonto para siempre. Así que, amablemente, yo ocuparé su lugar en el equipo. Juego en el equipo de Marc, por supuesto. Mi adorado Marc me pasa la pelota, eso significa que él también está por mí, sí, ya es seguro. Nos casaremos cuando tengamos veinte años y tendremos un niño y una niña y… ¡uy!, me han quitado la pelota por pensar en las musarañas… POMMMM, uno de los mayores del equipo contrario ha tirado a la canasta, pero la pelota rebota en el tablero y sale despedida… ¡hacia mi tabique nasal! Me llevan al hospital con una nariz hinchada como un pimiento rojo, y, decido que el amor es algo muy doloroso, hace que te distraigas de los grandes peligros y que no traerá nada bueno.


4 arañazos...:

Anna dijo...

xDDDDD Pobreta mini-Polilla con la nariz rota :( Será el kharma por haber abofetado a tu amigo?? :P

JB dijo...

Jajaja Muy entretenido, el post :D

Supongo que todos tenemos nuestras historias de esas edades... ains, si es que aquel tobogán del patio de cuando tenía cuatro años era un lugar taaan romántico, jajaja

Nebulina dijo...

jaja oye! no te puedes quejar
que a mí con 3 años en lugar de beso, me dieron un muerdo en el brazo y me quedó la marca enorme
Un besazo!

carmncitta dijo...

jajajajajajaaj, muy bueeno!!! qué cosas pensábamos de pequeños, ehhhh xD