martes, 24 de noviembre de 2009

Terror en la peluquería


El viernes pasado tuve la gran idea de ir a la peluquería. ¡Error!

No suelo ir con mucha frecuencia, sólo unas cuatro veces al año para cortar las puntas y poco más. Tengo el pelo ondeado, así que yo misma en casa me apaño bastante bien con esas ondas rebeldes. Cuando he ido a la peluquería a hacer algún peinado "más elaborado" (vaya, cualquier cosa que se salga de lo de cortar puntas) he acabado con uno de estos dos estadíos -no hay punto medio-: o me dejan el pelo más tieso que un ajo o salgo allí con una cabeza parecida a una escarola rizada. El jueves casi pierdo un ojo al pincharme con los pelajos de mi propio flequillo, así que decidí pasarme el viernes a ver qué podían hacer con esos pelos.

La cosa empezó mal cuando entré y vi que no estaba la chica que siempre me cortaba el pelo, la muy lista se ha ido a vivir a Edimburgo, así que no creo que vaya a ir a buscarla para que me dé un tijeretazo. "Hay que dar una oportunidad a las otras, tranquilidad... ommm..."

Tocó mi turno de pasar al lavacabezas y al acercarme vi una cara desconocida. Entonces, se me acerca sonriendo la "peluquera-jefa" y me dice:
-"Polilla, ésta es mi hija. A partir de ahora vendrá los viernes por la tarde para ayudar un poco y que vea lo duro que es trabajar... blablablablá... que tiene que acabar el bachillerato aunque le cueste porque... blablablá..."

Su niña, una choni de dieciséis años, con el muestrario-carta de colores del tinte aplicados tooodos en su cabeza. Me mira desafiante de arriba a abajo mientras no para de mascar chicle (con esos movimientos enormes de "molienda", la choni debe de llevar veinte kilos de chicle dentro de la boca). Choni me dice "¿te lavo la cabeza?". No contesto, sólo trago saliva, me siento en el sillón del lavacabezas y me encomiendo a todos los dioses conocidos y por conocer. Y Choni empieza con la tortura china: abre el grifo y primero me congela para pasar en décimas de segundo a escaldarme los sesos. Me enjabona y empieza lo "bueno". Me da unos fregotazos que siento como si me limaran la cabeza con un estropajo de aluminio, sólo quiero gritar el lema de aquel anuncio "el frotar se va a acabarrr". Termina en poco tiempo, menos mal, pero piensa que aún es demasiado pronto para aclararme los pelos: ahora toca masajear el cuero cabelludo. Empieza por las sienes, umm, bien, bien. Pobre Choni, se merece que le dé una segunda oportunidad, todo el mundo tiene derecho a equivocarse, pero justo cuando estoy medianamente relajada, Choni aumenta la presión de su masaje hasta llegar al punto que me estira tanto de la piel que me hace un lifting facial. Se me pone la misma "cara de velocidad" que la Preysler. Y ya me enjuaga el pelo, yo aplaudo hasta con las orejas.

Me siento en otro sillón mientras intento borrar de mi mente la última experiencia vivida. Mi peluquera de hoy será Mireia, que ya me cortó la melena una vez y me gustó bastante. Le digo que me quiero cortar sólo las puntas y un "dedito" de flequillo, lo justo para que no me entre en los ojos. Hablando, hablando, Mireia me cuenta toooda clase de intimidades de la relación con su pareja -y eso que no nos conocemos apenas- y que ahora lo está pasando mal porque está en crisis con el novio, que lleva una temporada que no lo soporta, etc. Mira por dónde, se abre la puerta de la peluquería y entra el sr. NoviodeMireia (hablando del rey de Roma, por la puerta asoma). Él se acerca hasta donde estamos y hablan en voz baja. NoviodeMireia se da media vuelta y se marcha por dónde ha llegado. No sé qué le habrá dicho, pero ella tiene una cara que le llega al suelo. Espero que no hayan acabado de cortar la relación, más que nada porque ella tiene unas tijeras en una mano y mi pelo en la otra.

Al final, las "puntas" -cortar sólo un par de dedos de largo- se convierten en un palmo menos de pelo (usando la medida de "palmo" como la palma de la mano de Pau Gasol, eso sí). Y el flequillo, que tenía que cortar poco, que no llegase a destapar las cejas (sí, soy muy exigente, pero es que para poco que voy a la "pelu", me gusta pedir), pues... sí, roza las cejas, pero sólo si frunzo al máximo la frente y pongo cara de "gran sorpresa con los ojos como platos".

Por favor, si me veis ahora, agradeceré que me tratéis como esos maridos que llevan cuarenta años de matrimonio e ignoran los cambios de imagen de sus señoras. Aquí no ha pasado naaadaaa, jajaja.



12 arañazos...:

Anna dijo...

Mira que eres exagerada xDDDD Si estabas bien guapa :D
Pero lo de la Choni no me lo habías contado! xDDDDDDDDDDDDDDD

Petonets!!

marijose dijo...

Ainsssss, como te entiendo... a mí me pasaba igual. Soy superexigente con mi pelo y en cuanto me cortan demasiado para mí es un drama. Menos mal que cuando me mudé encontré a mi Paco, que es genial, el único peluquero que conoce que entiende el sentido de la palabra "puntas" a la perfección y que en un pis pás te deja divina de la muerte.

Lo único malo es que yo luego intento recrearlo en casa y no me sale!!! snifffff...

Ánimo con lo del pelo, miralo por el lado bueno... al menos has tenido una anécdota muy buena para el blog xDDD

marijose dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Cabezamelón dijo...

Nada que lo tuyo es quejarte maja XD, fijate en tu hermano , somo me quejo cuando esa peluquera me clava las uñas o me quema con el agua y sigue hablando con las demas peluqueras....

Otoño dijo...

jajajaja eso me pasó a mí la última vez que me corté el flequillo, que se pasaron lo del "que me llegue a la ceja" por el forro! menos mal que crece pronto!

Candela dijo...

Odio ir a la peluqueria. Cuando me refiero a "cortenme un dedito" no me refiero a uun dedo vertical, sino horizonta, joder!! Que les gusta cortar!!!!

Candela dijo...

Je, me decías en mi blog lo del frio y el agua, siendo de Barcelon, pus fijate que yo soy de Cadiz, XDDDD. Pero a todo se acostumbra una. Llevo ya 14 años aqui, eso si, al principio de llegar me ponia toda la ropa del armario junta!!!

JB dijo...

Jajajaja bueno, una de cal y otra de arena. Durante el lavado te ha tenido que aguantar a la "Choni en prácticas", pero luego que la otra peluquera te cuente su vida no es tan malo, así te tiene entretenida :P

Arien dijo...

Te comprendo perfectamente!!jajaja salimos con un sofocón siempre..pero en realidad no es para tanto!! O al menos espero que no lo sea!!
Tu entrada me ha hecho sonreír mucho, gracias!!

:)

Mary Lovecraft dijo...

JAJAJAJAJAAAA! aiss Polilla

:(

qué identificada me siento contigo

:(

tanto, como que hace 2 años que no piso una peluquería ni muerta, luego de haberle dado 3 oportunidades a 2 peluquerías, con los consecuentes y consecutivos, (hay que ser masoca) destrozos en mi imagen y autoestima, todo ello desde que me vine a vivir aquí, este año hará 4.

Yo no sé qué pasa, que la gente siempre se meten con los médicos y los dentistas, que si vaya los pasotes que se menten con los pacientes, que si que vaya careros y tal pascual, pero, si ellos son la cura de nuestro físico, ¿qué decimos de las/los peluquer@s, que son la cura de algo tan importante como nuestra psique, a través de la autoestima (y que además cobran en según qué casos hasta más que un médico o un dentista??

¡ya está bien!

que profesionales malos y buenos los hay en TODOS los ámbitos, y que desde luego no basta que una práctica te guste a morir, si no vales para desempeñarla y para más inri lo único que haces precisamente matar literarlmente física o psiquícamente a alguien ¡hombre ya!

al caraio con los profesionales cutres, que son los que hacen que su profesión se minusvalore, yo para eso, prefiero ser mi propia peluquera (y que conste que si pudiera también sería mi médico, y mi dentista, y mi...y mi...XD)

lo siento, si hay algún peluquer@ en la sala, pero sólo l@s mal@s peluquer@s y sólo ellos, me hicieron pensar como pienso hoy al respecto.

p.d.: me costó aaaaaaañños y destrozos en mi imagen y mi autoestima encontrar a un peluquero en condiciones, que era chico y bueno, una de las chicas que trabajaba en su pelu también era majísima, al día los dos, con las últimas tendencias coño, no con el catálogo de las 4 viejas que son lo único que pisan sus casas (ésto último para los que así actúan, que son muchos) y no se preocupan de que la clientela es muy diferente y que cada una requiere un trato diferente...enfin, que me desvío jajaja pero es que este tema me pone tan negra y daría para tanto...
que cuando encontré a mi pelu ideal...cambié de lugar de residencia :(

XD

un besote Poli, gracias por seguir mi Vermut, hago yo lo propio con tu casita para tenerte al día, que mira que te estuve leyendo y me identifiqué tanto contigo!

:)

Mary Lovecraft dijo...

aiss se me olvidaba, yo te impongo la Medalla al Honor del Reino de los Clientes Peluqueros (en nombre de toda la comunidad de clientes y ex-clientes peluqueros), por el Valor demostrado y la aceptación sin condiciones a ser tratada por la Choni chiclera, y la Mireia en fase pre-depresiva, y haber salido airosa en el evento.

(yo directamente cometo uno o dos crímenes, para ser más exactos, y me tienen que sacar los mossos d'esquadra directa pa la cárcel)

¡muuuuak!

Mary Lovecraft dijo...

Por cierto, si te interesa y tienes tiempo, 'rebusca' en el Vermut, que algún que otro post peluquero hay, el último de ellos, dedicado al Sr. Llongueras con un toque de humor, hasta llegó a traer alguna polémica, por ser interpretado de forma demasiado personal...cuando lo personal era mi anécdota, la que yo contaba, claro, y en mi blog.

faltaría más

jeje

otro besooooo