martes, 1 de diciembre de 2009

1 de Diciembre: Día Mundial del SIDA



A estas alturas de la película todos deberíamos tener una buena educación en cuanto a cómo actuar para evitar el contagio del HIV (o VIH, como más rabia os dé), pero si hay alguien que aún anda un poco "pez" y no se atreve a preguntar a nadie de confianza, recomiendo que vaya ahora mismo a leer lo que dice la OMS: explicaciones claras y sencillas sobre el HIV y la enfermedad del SIDA; http://www.who.int/features/qa/71/es/index.html


Hasta que cursé tercer curso de Medicina no supe realmente lo que era el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA). Sí, me sabía muy bien la teórica: desde la familia, el colegio-instituto, los medios de comunicación, etc. me habían "bombardeado" con miles de datos, consejos e información sobre el VIH y la enfermedad, pero siempre "veía los toros desde la barrera". La cosa cambió cuando tuve que empezar las prácticas de "Semiología y Propedéutica Médica", y me tocó rotar por el servicio de Enfermedades Infecciosas.

Mi primer paciente, el pobre que tuvo que "aguantar" mis nervios de estudiante novata, se llamaba Carlos, tenía 38 años y fue la persona más amable del mundo: me dejó que le hiciera mil preguntas para rellenar mi primera historia clínica, me dejó "marearle" un poco cuando tuve que practicar mis intentos de hacer una exploración física (exploración que hice medio regular por no decir pésima, la verdad) y no perdió la sonrisa (preciosa, además) en ningún momento.
Este chico ya había desarrollado la enfermedad del SIDA y últimamente se le veía con frecuencia por aquella planta del hospital porque hacía infecciones muy repetidas: cuando no tenía pneumonía, tenía cualquier otra infección oportunista (infecciones que una persona con su sistema inmunitario sano no desarrolla). Carlos estaba "pagando" bien caro los excesos de una juventud muy alocada: había sido modelo, llevaba una vida muy frívola, había jugado con las drogas (y en alguno de esos "picos" intravenosos iba su peor enemigo, el VIH).
La última vez que vi a Carlos estaba en su habitación intentando escribir, pero no le salían más que garabatos. Le diagnosticaron una leucoencefalopatía. Cuando salí de aquella habitación supe que ya no nos veríamos nunca más.
Como todas las primeras veces, nunca olvidaré a mi primer "paciente".




(Información que se puede leer en los trípticos publicados por el Ministerio de Salud y Consumo)


En España, se estima que hay entre 120.000 y 150.000 personas infectadas por el VIH. Muchas de ellas ven vulnerados sus derechos humanos al ser estigmatizadas y discriminadas por su condición de seropositivas. Esto además es un gran obstáculo en la prevención y el tratamiento de la infección por VIH. El miedo, el rechazo y la ignorancia favorecen su expansión y fomentan falsas creencias.

Este año queremos incidir en la necesidad de acabar con el estigma y la discriminación relacionados con el VIH.

Estigma y Discriminación, la peor epidemia

Información y respeto para la NO discriminación

Ante el VIH todos/as somos iguales. El VIH NO distingue entre personas, sino entre prácticas seguras y no seguras. Estar informado/a sobre las formas de contraer y no contraer el VIH es la mejor prevención. Infórmate sobre el VIH y no discrimines.

El VIH NO se transmite en ningún caso por:
  • Besos, abrazos, caricias, darse la mano o tocarse.
  • Lágrimas, sudor, saliva, tos, estornudos.
  • Compartir objetos de uso común (teléfono, cubiertos...), la ropa o alimentos.
  • Compartir duchas, lavabo o WC, piscinas, instalaciones deportivas, centros
  • laborales, colegios, establecimientos públicos o cualquier otro lugar.
  • Animales, mosquitos u otros insectos.
  • Donar o recibir sangre, en países donde está adecuadamente controlado.

El VIH SÓLO puede transmitirse por:
  • No usar preservativo en las relaciones sexuales con penetración (vaginal, anal u oral). El riesgo de infección aumenta si además una persona presenta otras infecciones de transmisión sexual (gonorrea, sífilis, herpes...).
  • Compartir un objeto cortante que haya estado en contacto con sangre infectada: jeringas, agujas, otro material de inyección o instrumentos para la acupuntura, tatuajes, piercings, etc.
  • De una madre VIH positiva a su hijo/a durante el embarazo, parto o lactancia.


Libérate de los prejuicios

Avanzamos en la medicina y en la prevención. ¿Por qué no lo hacemos en nuestros
prejuicios y actitudes?
El VIH no se transmite por los besos, ni por las caricias. El VIH no se transmite en el contacto cotidiano. Sin embargo, los estudios siguen mostrando que una parte significativa de la población se sentiría incómoda si su hijo/a tuviera un compañero/a en clase con VIH, si el empleado/a de la tienda donde compra habitualmente tuviera VIH... No sólo algunas personas se sentirían incómodas sino que muchas no tendrían ninguna relación con una persona con VIH y evitarían el contacto con ella. El desconocimiento o conocimiento erróneo sobre el VIH, el sida, sus vías de transmisión y SOBRE TODO DE NO TRANSMISIÓN, son una de las principales causas del estigma y la discriminación.


El VIH no se transmite por compartir el espacio laboral ni el desempeño de una profesión. Por tanto, no hay ningún tipo de justificación, salvo en casos muy específicos regulados por ley, para que los centros laborales soliciten la prueba del VIH, que es voluntaria y confidencial. Sin embargo, en muchas ocasiones se exige antes o durante la contratación. A algunas personas se les ha relegado de su puesto de trabajo o se les ha despedido, otras se han sentido discriminadas cuando sus compañeros/as lo han sabido o sospechado...
Realizar la prueba del VIH sin consentimiento ni información es ilegal. Una persona con VIH puede y debe desempeñar su trabajo en las mismas condiciones que cualquiera de sus compañeros/as.
Si convivimos juntos te transmitiré compañerismo. Si nos bañamos en la misma piscina te transmitiré buenas ondas. Si compartes cualquier cosa con una persona con VIH te transmitirá lo mismo que tú a ella. Sin embargo, en ocasiones se encuentran con impedimentos para acceder a ciertos lugares públicos, como una residencia o un balneario.
  • Si te discriminan por tener VIH, denúncialo.
  • Si sufres discriminación en un lugar público, denúncialo, la ley te ampara.
  • Si se produce en el ámbito sanitario, ponte en contacto con la Oficina del Defensor del Paciente de tu Comunidad Autónoma o con las Unidades de Atención al Paciente de hospitales o centros de salud.
Ante otro tipo de casos de discriminación puedes contactar con:

  • El Defensor del Pueblo estatal o autonómico.
  • El Plan Nacional sobre el Sida, el Plan Autonómico de Sida o la Dirección de salud pública autonómica.
  • Asociaciones con asistencia jurídica para casos de discriminación. Sindicatos.


Enlaces y contactos de interés:

Observatorio derechos humanos y VIH/sida. Red2002: www.observatorio.red2002.org.es / 607 733 411

Clínica Legal de Cesida: www.cesida.org / 902 362 825

Jurisida: www.jurisida.com

Ministerio de Sanidad y Política Social: www.msps.es

3 arañazos...:

Anna dijo...

Buff, menudo final para Carlos viéndose tan impedido. Las leucoencefalopatías son de lo peor que pueden sufrir estos enfermos (en mi humilde opinión, claro...)

Besazos!!

Cruela dijo...

Hola
Gracias por pasar por mi blog y apuntarte a seguidora... de verdad que es un placer, y leerte me puso la piel de gallina, el día de los santos inocentes se murió un conocido mío, bueno realmente se murieron dos amigos mío, uno más que amigos pero no viví su agonía, ambos murieron a primeros de los 90 cuando el SIDA era implacable.... Fer murió de SIDA bueno de una de las enfermedades que desarrolló por culpa del SIDA y me acuerdo que su madre que sufría con él todos sus síntomas se emocionaba porque mi C y yo éramos de los pocos que seguíamos abrazando a su hijo.... es que los perjuicios son tan difíciles de borrar...
un post muy bonito bueno e interesante
volveré
Besos

carmncitta dijo...

uffff qué duro, los primeros pacientes siempre quedan grabados a fuego.